Recargables o desechables, y cuánto dura el calor
Los calentadores de manos, comparados
Dos productos por completo distintos responden aquí al mismo problema, y la elección entre ellos va de un día de salida más que de calor. Una almohadilla desechable activada por aire se abre, se agita y se mete en un guante: los anuncios declaran 55 °C y doce horas de calor, y venden cinco pares a 5,99 € y cuarenta pares a 24,99 €, es decir entre 60 céntimos y 1,20 € el par. No puede apagarse, no pesa nada, y es residuo al final del día. Un calentador eléctrico recargable es una batería en una carcasa con una cara calefactada: 4 000 mAh y 8 000 mAh en los anuncios, dos o tres niveles, y 19,99 € por el único par recargable que se conserva aquí, cuyos tres escalones se declaran como 37–43 °C hasta dieciocho horas, 42–48 °C durante catorce y 47–53 °C durante ocho. Se amortiza en una temporada de uso regular y es peso muerto cuando se acaba la carga. Las cifras a comparar son, pues: la capacidad en mAh, los niveles, porque un calentador de un solo nivel va fuerte hasta agotarse, la temperatura máxima declarada — que todo fabricante imprime y que solo va contra la piel a través de una capa — y la autonomía en cada nivel, que es la cifra con más probabilidades de ser optimista. Luego los detalles prácticos: mitades magnéticas que se unen en un bolsillo, la forma, y si alguno es lo bastante pequeño para ir dentro de un guante y no solo en un bolsillo de chaqueta. Comparamos tipo, capacidad, niveles de calor, temperatura máxima declarada, autonomía declarada, envase y peso.