La talla en centímetros, y si una visera sustituye la máscara
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Un casco se talla en centímetros de perímetro de cabeza, y solo dos de los ocho de aquí imprimen la horquilla — 51–55 y 54–58 — mientras el resto vende una S, una L o un código propio. Una cinta métrica alrededor de la cabeza por encima de las orejas responde a lo que una talla L no resuelve, porque la misma L son 57 cm en una marca y 60 en otra. La segunda decisión es si el casco lleva visera. Un casco con visera sustituye la máscara por una pantalla abatible, lo que va bien a quien lleva gafas y a quien detesta la cinta, y cuesta más; un casco convencional tiene que encajar con la máscara que ya tiene, y el hueco entre ambos es el detalle que arruina combinaciones por lo demás correctas. Luego llega la parte que más importa y peor se compara: la protección rotacional. Una capa que deja moverse la calota unos milímetros sobre la cabeza — MIPS en los modelos que lo llevan — se ocupa de los esfuerzos de torsión que una calota simple no atiende, y está declarada o está ausente. La construcción viene después: las calotas in-mould son más ligeras, el ABS de casco duro encaja mejor los golpes, los híbridos intentan ambas cosas. La ventilación decide si el casco es soportable una tarde de primavera, y que se cierre importa tanto como que exista. El peso es la última cifra y rara vez se imprime, lo cual es una pena, porque es lo que el cuello nota a las cuatro de la tarde. Comparamos contorno de cabeza, clase, construcción, protección rotacional, visera, ventilaciones, ajustador y peso.