Qué resuelve este documento
Fija qué debe hacer una fijación alpina y cómo se mide. El resultado visible es la escala Z: un índice que va a grandes rasgos de 0,5 en las fijaciones infantiles más pequeñas hasta 16 y más en los modelos de competición, y que corresponde a pares de liberación definidos. Una fijación declara la parte de esa escala que cubre, y cada modelo de este sitio figura por esa franja.
Se tratan por separado dos modos de liberación. La torsión, en la puntera, es la rotación que produce una caída atravesada a la pendiente. La flexión hacia delante, en el talón, es lo que pasa cuando un esquiador sale despedido por delante. Una fijación se ensaya para ambos, y la misma cifra Z se aplica a las dos escalas de la rueda.
El documento cubre además lo que la fijación debe retener. La retención —no liberar cuando no debe— es tanto un requisito como la liberación, y es la mitad que nunca aparece en un anuncio.
Lo que no promete
No promete que la fijación libere en su caída. Los ensayos aplican una carga de una forma definida; la nieve no.
No hace equivalentes dos fijaciones con la misma franja. La elasticidad —hasta dónde puede moverse y volver la fijación sin soltar— difiere entre modelos y rara vez se publica. También la altura de plataforma, que cambia la palanca sobre el canto. Y también si la puntera admite más de una norma de suela.
No dice nada de travesía. Una fijación de inserto que se bloquea para la subida no hace lo que este documento describe, y las fijaciones de travesía de este sitio están construidas conforme a otro.
Y no ajusta nada. La escala se define aquí; el valor sobre ella lo calcula el procedimiento de taller, que tiene su propia página.
Con qué se lee
El procedimiento de montaje y ajuste es el documento al que este alimenta. Las normas de suela deciden en primer lugar qué puede sujetar la fijación, y el desajuste entre una fijación construida para una geometría de suela y una bota moldeada según otra es la incompatibilidad más frecuente de este estante. Las fijaciones de travesía se rigen por sus propios requisitos.
Los estantes que dependen de ello
En las fijaciones y en cada esquí vendido con una. Un esquí anunciado «inkl. Bindung» llega como un conjunto, y la franja de esa fijación forma parte de lo que se compra: se imprime en este sitio junto al esquí, no solo en la página de la fijación.
Este sitio lo trata de una sola manera, siempre igual. La franja publicada se informa como franja, con el fabricante nombrado. El ancho de freno en milímetros se informa al lado, porque es la segunda cifra que decide si el conjunto es siquiera posible. Y ninguna página de aquí describe una fijación como segura, a ningún ajuste, para nadie.
Las preguntas que más se hacen
¿Es mejor una fijación Z 13 que una Z 10?
Es una franja distinta, no mejor. Una fijación usada en el extremo bajo de su franja se usa fuera de aquello para lo que se diseñó, así que una Z 4–13 ajustada a 4 es peor elección que una Z 2–7,5 ajustada a 5.
¿Liberan igual la puntera y el talón?
No, y por eso hay dos. La puntera se ocupa de la torsión, el talón de la flexión hacia delante, y el documento los trata como modos de liberación separados con ensayos separados.
¿Significa la escala lo mismo en todas las marcas?
El índice sí, y para eso está la norma. Lo que difiere es la elasticidad, la altura de plataforma y cómo se comporta la fijación entre liberaciones, y nada de eso lo describe el número.
Última revisión el 28 de septiembre de 2026